El pabellón de Vista Alegre, en Ciudad Jardín, abrió sus puertas para acoger a los seguidores del equipo blanquiverde, quienes se reunieron para apoyar a distancia a los jugadores dirigidos por el entrenador. La expectación era máxima, con muchos aficionados deseosos de celebrar un hito histórico para el baloncesto cordobés.
Durante el transcurso del partido, la tensión fue palpable. Los triples del equipo cordobés eran celebrados con entusiasmo, pero la ventaja obtenida en el partido de ida comenzó a reducirse, generando momentos de nerviosismo entre los presentes. Las caras de alivio al descanso se transformaron en gestos de preocupación a medida que el equipo rival, el Amics Castelló, recortaba distancias.
La incertidumbre se apoderó de Vista Alegre, con los aficionados sufriendo cada jugada. Sin embargo, la aparición de puntos clave por parte de jugadores como Gonzalo Orozco y Black, que aportaron canastas decisivas, dio un respiro a la afición. La agonía se prolongó hasta los últimos minutos, con el marcador ajustado y los nervios a flor de piel.
“"Los dos últimos minutos fueron un cúmulo de sensaciones con cada acierto y error de los blanquiverdes."
Finalmente, el pitido que marcó el final del encuentro en Castellón desató la euforia en Vista Alegre. Los aficionados estallaron en júbilo, con abrazos, besos y lágrimas de emoción, celebrando el tan esperado ascenso a Primera FEB. Este logro representa un paso significativo para el baloncesto de Córdoba, que regresa a la segunda categoría nacional después de casi un cuarto de siglo.
La gesta fue celebrada tanto en Castellón como en el recinto de Ciudad Jardín, que se desalojó con una felicidad exultante, marcando el regreso de noches memorables de baloncesto a Vista Alegre.




