Las críticas surgen a raíz de declaraciones del dirigente, quien vinculó la mejora de las condiciones salariales de la plantilla a la aprobación de unos presupuestos que fueron rechazados por la asamblea general el pasado jueves. Este rechazo, por una mínima diferencia de votos, también afectó a la memoria de actividades del ejercicio anterior y las cuentas de 2025, así como el presupuesto para 2026.
Este resultado ha puesto de manifiesto una profunda división dentro de la organización agraria, donde una parte considerable de los asociados ya demanda la dimisión del presidente debido a su descontento con la gestión actual.
“"Es falso que el presidente no pueda subir el sueldo a los empleados sin la aprobación de los presupuestos, ya que esta es una competencia que actualmente ostenta su cargo."
Los socios críticos han denunciado que el presidente está utilizando a los trabajadores para su "interés personal de forma indigna", buscando presionar a la masa social para obtener respaldo a su gestión económica, bajo la supuesta amenaza de congelar las retribuciones del personal si no se aceptan sus cuentas. Como prueba de esta potestad administrativa, han señalado la reciente contratación de una nueva trabajadora para Asaja, cuyo salario fue fijado directamente por la presidencia.
Por otro lado, la propuesta del presidente de reformar los estatutos para que su sueldo no supere el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ha sido recibida con escepticismo. Los críticos afirman que no es necesario modificar ninguna norma interna para que el presidente se baje el sueldo de inmediato si así lo desea, y le exigen que, antes de proponer cambios futuros, devuelva lo que consideran cobrado de más y las pagas de beneficios no autorizadas.
Mientras tanto, el presidente ha defendido la necesidad de una "renovación y modernización progresiva" de la entidad, atribuyendo el rechazo a sus propuestas a la concentración de votos en determinados grupos familiares y empresariales.




