Las consecuencias de los incendios en Ávila y Madrid, que han afectado a 77.000 hectáreas y provocado el desalojo de cerca de 90.000 personas, se extienden por la Península Ibérica. En Córdoba, los restos de este suceso han sido visibles desde el domingo, cuando el viento del sur transportó el humo hasta la capital y parte de la provincia, uniéndose también a las partículas de un fuego en Castellón.
Este lunes, la ciudad de Córdoba amaneció bajo un manto de humo en suspensión que ha deteriorado la calidad del aire. Según informa el visor de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, las estaciones de Asomadilla y Lepanto registran una calidad del aire desfavorable para la respiración humana. La situación es más severa en el centro de la ciudad, donde la estación de la avenida Al-Nasir marca niveles muy desfavorables, rozando el umbral de "extremadamente desfavorable".
Los niveles de partículas finas (PM2.5) superan los 40,8 µm, cuando el umbral considerado desfavorable está por debajo de 2.5 µm, y las partículas gruesas (PM10) alcanzan los 76,1 µm, muy por encima del límite normal de 10 µm. Aunque estos registros no suponen un episodio de contaminación grave, las autoridades sanitarias recomiendan a las personas especialmente sensibles —como aquellas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares, menores y personas mayores— limitar los esfuerzos físicos intensos al aire libre.




