La iniciativa contempla no solo la colocación de los cargadores, sino también la necesaria adecuación de los cuadros eléctricos y centros de cableado que darán servicio a estas nuevas estaciones.
Se prevé la instalación de dos estaciones de recarga lentas, cada una con una potencia total de 14,8 kW. Estos equipos operarán a 230V y contarán con sistemas de control de temperatura de la batería para optimizar el proceso de carga.
Este diseño tiene como objetivo proporcionar un servicio eficiente y adaptado a los usuarios que requieren estancias prolongadas en el aeropuerto, facilitando la movilidad sostenible.




