El nuevo Reglamento de la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías de Córdoba, presentado este sábado en un encuentro con el obispo, se centra en la colaboración con los consiliarios, la integración de las hermandades en la vida pastoral, el fomento de la comunión y la promoción de planes de formación. Aunque sus atribuciones son similares a las actuales, el documento establece un organigrama más desarrollado, con el delegado diocesano como figura central.
El pleno de la Delegación estará presidido por el delegado e incluirá un secretario y un tesorero, además de un laico y un sacerdote por cada vicaría territorial. Este órgano será responsable de programar normas, directrices comunes y planes de acción colectiva para todas las corporaciones. La Delegación se estructurará en varias secciones, cada una con un coordinador designado por el obispo a propuesta del delegado de Cofradías.
Entre las secciones, destaca la de Asuntos Jurídicos y Económicos, encargada de estudiar la erección, hermanamientos, fusiones y extinciones de cofradías. También supervisará los procedimientos electorales, confirmará a los candidatos electos, decidirá sobre prórrogas de mandato, dispensas, nombramiento de comisarios o juntas gestoras y resolverá impugnaciones. La sección de Formación elaborará un plan de al menos dos años para miembros de juntas de gobierno y evaluará los planes de las hermandades, incluyendo la incorporación de nuevos títulos y las coronaciones canónicas.
La sección de Liturgia y Pastoral velará por la correcta organización de los ejercicios piadosos, asegurando que respeten la liturgia sagrada y las normas de la Iglesia Universal. Ofrecerá programas de formación y materiales para fomentar la comprensión y el amor por los sagrados misterios, subordinando la piedad popular a la liturgia. Por su parte, la sección de Juventud impulsará la creación de un espacio común de formación e intercambio, asesorará en encuentros y establecerá cauces de formación, incentivando los grupos jóvenes.
Adicionalmente, se creará una delegación de Pastoral Social y Caridad, que promoverá el estudio de la Doctrina Social de la Iglesia, facilitará la participación en estas áreas, registrará las actividades existentes y propondrá proyectos de acción social conjunta. Todas estas funciones serán desempeñadas por personas en régimen de colaboración no retribuida. Según Jiménez Güeto, este modelo, compuesto por diecinueve artículos y cinco secciones, es un “instrumento de servicio técnico y apoyo a todas las hermandades y cofradías de Córdoba”.




