El conocimiento del pasado de la capital andaluza continúa revelando nuevas perspectivas. Un investigador de la Universidad de Córdoba (UCO) y director de la Unidad Patricia ha planteado que la creación de la Córdoba romana fue un acto simbólico de refundación a partir de un núcleo tartesio ya existente. Esta hipótesis abre la posibilidad de que la Córdoba romana se fundara en el actual Parque Cruz Conde.
Tradicionalmente, la fundación de la capital se ha atribuido al pretor romano Marco Claudio Marcelo en el año 169 a.C., basándose en textos del historiador griego Estrabón. Estas investigaciones previas sostenían que Roma estableció una nueva ciudad en lo que hoy es el Centro Histórico.
“"Los romanos simplemente reorganizaron la ciudad tartesia existente, que convivió durante un tiempo con el campamento militar que los mismos romanos habían asentado en el actual Casco Histórico de la ciudad, probablemente desde 206 antes de Cristo."
Sin embargo, el arqueólogo ha presentado una teoría diferente en un congreso internacional en Roma. Su planteamiento, basado en el estudio de cómo se constituyeron otras urbes romanas en la península, sugiere que el origen de la Córdoba romana se ubicaría en el Parque Cruz Conde, a unos 700 metros del centro actual.
En este lugar, donde se asentaban antiguas poblaciones prerromanas, el experto considera que se produjo una refundación simbólica, más que el nacimiento de una ciudad completamente nueva. Existía una relación de amistad y colaboración entre los habitantes originales, que permanecieron en la conocida como Colina de los Quemados hasta el siglo I d.C., y los nuevos ocupantes romanos.
Esta nueva perspectiva arqueológica revisa la versión tradicional, situando el origen romano de Córdoba en la Colina de los Quemados. El investigador argumenta que la realidad arqueológica de las primeras fundaciones romanas en Hispania, como Itálica en Sevilla y Carteia en Cádiz, demuestra que no hubo cambios estructurales significativos, sino una reorganización bajo un nuevo marco político y administrativo. Esto hace que la idea de que Marcelo construyera una ciudad nueva de 42 hectáreas, sin pruebas estratigráficas, sea poco factible.




