La provincia de Córdoba acumula 26 fallecimientos vinculados al calor durante el presente verano, según datos del sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III. Esta cifra, actualizada hasta el pasado 12 de agosto, supera significativamente las 10 muertes registradas durante todo el verano de 2025 y las cuatro de 2024.
Este incremento contrasta con los bajos niveles de mortalidad asociados a las altas temperaturas en los dos veranos previos. Sin embargo, la cifra actual se mantiene por debajo de los episodios más graves de la última década, como 2017 (75 muertes) y 2022 (66 muertes).
La evolución anual muestra una gran variabilidad. Tras las 66 muertes de 2022, la provincia registró 32 en 2023 y solo cuatro en 2024. El año pasado se elevó a 10, y este verano ya alcanza las 26, con más de un mes de periodo estival por delante.
Este aumento coincide con un verano especialmente cálido. El pasado mes de junio fue el segundo más caluroso en España desde 1961, con una temperatura media 3,2 grados superior al promedio 1991-2020, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
La situación de Córdoba se enmarca en un incremento generalizado en Andalucía, que acumula 427 muertes atribuibles al calor en lo que va de verano de 2026. A mediados de agosto de 2025 se registraban 169 fallecimientos y en 2024, unos 130. En dos años, la mortalidad estimada por calor se ha multiplicado por más de tres en la comunidad.
Las provincias con cifras más elevadas en 2026 son Sevilla (149 muertes) y Málaga (117), seguidas de Almería (59). Córdoba se sitúa con 26. La distribución desigual del impacto del calor dentro de la comunidad es notable.
A nivel nacional, España acumula 3.893 muertes atribuibles al exceso de temperatura, superando las 3.832 registradas durante todo el verano de 2025. La cifra de 2026 se acerca al récord de 2022 (4.789 muertes) cuando aún resta parte de agosto y todo septiembre.
El impacto también es llamativo en otras provincias, como León (41 muertes entre junio y julio), Salamanca (27 en julio) y Valladolid (23 en julio).
Las temperaturas extremas también afectan en invierno. En el último periodo invernal completo (diciembre 2025-marzo 2026), se atribuyeron unas 69 muertes en Córdoba a las bajas temperaturas, frente a las 26 por calor este verano. Aunque el invierno ya ha concluido y el verano está abierto, ambos extremos tienen efectos medibles en la mortalidad provincial.
Las muertes atribuibles al calor no se limitan a golpes de calor. Las temperaturas elevadas pueden descompensar enfermedades cardiovasculares, respiratorias o renales, especialmente en personas mayores o vulnerables. Las 26 muertes en Córdoba reflejan esta dimensión menos visible, suponiendo un repunte tras dos veranos de registros bajos.




