Este trabajo pionero, que aborda aspectos económicos, productivos, socioculturales, políticos y de gobernanza, busca aportar información y evidencia sobre la ganadería trashumante. Según un portavoz del equipo de investigación, esta práctica es un "patrimonio vivo de inmenso valor cultural, social y ecológico" que ofrece claves para una interacción sostenible con los ecosistemas y la producción de alimentos.
Los resultados de esta "radiografía" de la trashumancia en España revelan una gran diversidad entre los pastores, quienes, a pesar de sus diferencias, comparten una base cultural y práctica común. Esta base se ha moldeado por presiones y circunstancias políticas, económicas y ecológicas, demostrando una alta resiliencia frente a factores externos como las políticas de intensificación agraria, la volatilidad del mercado y el cambio climático.
“"Nuestro trabajo proporciona información transversal y actualizada sobre un sistema que, aunque valorado discursivamente, carece de datos actuales y detallados."
La investigación, basada en 84 entrevistas a pastores trashumantes de ocho regiones españolas, utilizó un enfoque mixto. El análisis cualitativo permitió identificar las perspectivas más frecuentes sobre cuestiones ecológicas, productivas, económicas, políticas y sociales. Por otro lado, la metodología cuantitativa, mediante estadística descriptiva y análisis multivariantes, identificó tres grupos distintivos de trashumantes.
Estos tres grupos están principalmente vinculados a las vías pecuarias y los territorios donde desarrollan su actividad. Un grupo se asocia a la Cañada Real Conquense, otro a la Cañada Real Segoviana, y un tercero a Santiago-Pontones en Jaén. El primer grupo, con una edad media de 55 años, realiza trashumancias más largas con rebaños grandes y mixtos. El segundo grupo, más joven (47 años de media), se centra en ganado vacuno, especialmente de raza avileña negra ibérica, con trashumancias más cortas y canales de venta más diversos. Finalmente, el tercer grupo opera principalmente entre la Sierra de Segura y Sierra Morena, con rebaños de ovejas más pequeños y una mayor participación en asociaciones del sector.
Los hallazgos, publicados en la revista Sustainability: Science, Practice and Policy, subrayan que, a pesar de la resiliencia y el valor ecológico y nutricional de la trashumancia, existe una necesidad urgente de mayor apoyo político y un marco regulatorio que la proteja, adapte a sus particularidades, dignifique las condiciones de trabajo y asegure el relevo generacional.




