La sesión extraordinaria del pasado jueves en Hinojosa del Duque, provincia de Córdoba, será recordada por un cruce de descalificaciones verbales entre los ediles, eclipsando la aprobación de las cuentas municipales. Lo que comenzó como una discusión técnica sobre el Presupuesto General para 2026, degeneró en un descontrol verbal que evidenció una alarmante falta de respeto institucional.
La tensión escaló cuando el portavoz del Partido Popular, José Fernández, cuestionó los remanentes de tesorería y el estado de las calles. Sus comentarios hacia Antonia Ramírez, responsable de Hacienda y Economía, provocaron la interrupción del alcalde, Matías González, quien denunció la supuesta falta de respeto y las "risas" de la oposición. Alegaciones sobre la "educación" de los concejiles populares elevaron aún más el tono.
El alcalde procedió a llamar "señor Risas" o "señor Risitas" a un edil de la oposición de forma reiterada. Posteriormente, empleó el término "señor Risgüenza" y calificó a un miembro de la corporación como "sinvergüenza", afirmando que "no vale para otra cosa nada más que para reír".
La respuesta desde la oposición fue inmediata, elevando la confrontación. Entre el ruido en la sala, se lanzaron descalificaciones al alcalde, incluyendo el término "señor putero". El ambiente se tornó tan hostil que los propios participantes admitieron la "muy mala imagen ante el pueblo" que estaban proyectando en un asunto tan serio como los presupuestos.
El enfrentamiento incluyó alusiones personales sobre la crianza y los valores. Mientras el alcalde insistía en la "mala educación" de la oposición, desde el PP se replicó que el "presidente del pleno" carecía de ella. El portavoz de Izquierda Unida, Santiago Aranda, calificó el suceso como un "espectáculo absolutamente lamentable".
Hacia el final de la sesión, el concejal del PP, Santos, pidió disculpas públicas a los ciudadanos y al alcalde por los insultos, reconociendo "perder los papeles". El alcalde Matías González, por su parte, afirmó que no retiraría sus palabras del acta, manteniendo el apelativo de "señor Risita".
La secretaria municipal cerró el turno de intervenciones advirtiendo que la situación estaba "totalmente fuera de lugar" y que, de repetirse, levantaría la sesión inmediatamente.




