La posibilidad de que fumar y vapear quede prohibido en todas las terrazas de bares y restaurantes de Córdoba, tal como contempla el proyecto de ley que actualiza la normativa antitabaco desde 2005, ha generado preocupación en el sector hostelero. Hasta ahora, el tabaco estaba vetado en el interior de los establecimientos, pero se permitía en los veladores exteriores. La reforma, que aún debe ser aprobada definitivamente en las Cortes Generales, ampliaría la prohibición a espacios como la Corredera, las Tendillas, la Ribera o la Judería, afectando también a cigarrillos electrónicos y tabaco calentado.
La propuesta ha suscitado debate entre los fumadores. Algunos, como Gonzalo Ruiz y Miguel Jiménez, apelan al sentido común y la educación, argumentando que al aire libre el humo no debería ser un problema si no molesta directamente a nadie. Consideran la medida un recorte de libertades y cuestionan la venta de tabaco mientras se restringen los lugares de consumo. Ambos apoyan, sin embargo, la prohibición de fumar a menores.
Desde la Asociación Cordobesa de Hostelería y Turismo (Hostecor), su vicepresidente, Miguel Ángel Morales, considera prematuro cuantificar el impacto económico, aunque prevé que podría ser negativo dada la clientela fumadora. Su principal inquietud es que el control efectivo de la prohibición recaiga sobre los negocios. "El control no puede recaer sobre nosotros, puesto que ya fuimos policías durante el Covid", afirmó, recordando la experiencia de tener que vigilar restricciones entre los clientes. Hostecor asegura que acatarán la norma, pero rechaza que sus empleados tengan que enfrentarse a los usuarios, pidiendo que las sanciones recaigan sobre el infractor y no sobre el local.
La preocupación se extiende a los camareros. Un trabajador del bar La Flaca se muestra favorable a la prohibición por motivos laborales, pero teme enfrentamientos con clientes que incumplan la norma o dejen de acudir a los establecimientos. Un camarero del bar La Bandera se muestra escéptico sobre la eficacia de la medida para erradicar el hábito, previendo que el consumo se desplace a otros lugares y genere discusiones.




