A diferencia de otras ferias andaluzas, la Feria de Córdoba, también conocida como Feria de Nuestra Señora de la Salud, se distingue por garantizar el libre acceso a todas sus casetas. Esta norma, recogida explícitamente en las bases reguladoras del evento, subraya que los recintos deben permanecer abiertos al público general durante todos los días oficiales de la feria.
Las únicas excepciones a esta regla general son las casetas que obtengan autorización para cierres por "compromisos de acción institucional y social". Estos cierres, que deben estar debidamente justificados, no podrán exceder las ocho horas consecutivas diarias, aunque se permiten hasta dos cierres institucionales de hasta 12 horas de duración. Estos cierres son cada vez más comunes entre las casetas tradicionales.
La Delegación de Ferias y Festejos del Ayuntamiento de Córdoba es la encargada de evaluar y aprobar o denegar las solicitudes de cierre presentadas por las entidades gestoras de las casetas. Una vez concedido el permiso, este debe ser expuesto de forma visible en la puerta de acceso de la caseta. La ausencia de dicha autorización expuesta obliga a la caseta a mantener sus puertas abiertas.
En cuanto al control de acceso, el personal encargado, durante los horarios de entrada libre, podrá realizar un "control preventivo y nunca intimidatorio". Este personal, que debe pertenecer a empresas autorizadas por el Ministerio del Interior, operará "de puertas hacia dentro", sin portar armas. Se prestará especial atención a situaciones de violencia de género, activando los protocolos establecidos.




