La decisión unánime de los socios de Córdoba Ecuestre era un requisito indispensable para materializar la concesión administrativa del histórico edificio. Este acuerdo, ratificado tras la aprobación del Ayuntamiento el pasado 6 de abril, establece un periodo inicial de 25 años, prorrogable por dos periodos más, y un canon anual de 99.355,39 euros.
El espacio cedido se transformará en el Centro Internacional del Caballo, un proyecto para el cual la entidad ha comprometido una inversión de 9,6 millones de euros. Durante las obras, Córdoba Ecuestre asegura que mantendrá su actividad habitual, complementándola con los nuevos usos previstos.
La entidad prevé una colaboración estrecha con el Ayuntamiento de Córdoba para consolidar la ciudad como un referente mundial del Caballo de Pura Raza Española (PRE) y un epicentro internacional del sector ecuestre. Tras la aprobación de la asamblea, se formalizará el aval exigido de 344.621,76 euros para la firma del documento de concesión.
Córdoba Ecuestre, fundada en 1996 y declarada de Utilidad Pública en 2015, gestiona las Caballerizas Reales desde 2010. Es responsable del espectáculo "Pasión y duende del caballo andaluz", considerado un importante reclamo turístico y dinamizador de la oferta nocturna y deportiva de la ciudad.
La adjudicación era una aspiración histórica para el colectivo ecuestre. El alcalde, José María Bellido, destacó previamente que esta medida ponía fin a décadas de cesión en precario y a una situación irregular del monumento.
El proceso de cesión incluyó alegaciones por parte de Córdoba Ecuestre y del grupo municipal Hacemos Córdoba, que fueron rechazadas por el equipo de gobierno. Algunas de las diferencias surgieron en torno a la unidad de caballería de la Policía Local, la ampliación de espacios solicitada por la asociación, y el uso compartido del ala este del edificio, peticiones que el Ayuntamiento desestimó, aunque se estudiará la viabilidad de un acceso compartido.
El Ayuntamiento también rechazó la propuesta de Córdoba Ecuestre de destinar el ala este a usos puramente administrativos, defendiendo una vocación más ambiciosa como Centro Internacional del Caballo. Asimismo, se limitaron los usos de restauración y eventos en la galería sobre el picadero y el guadarnés, priorizando la finalidad ecuestre y cultural del edificio y evitando la proliferación de actividades hosteleras por la estricta normativa de protección del patrimonio.
Con la aceptación final de las condiciones, se sientan las bases para el desarrollo del Centro Internacional del Caballo en las Caballerizas Reales.




