El encuentro, marcado por la rivalidad regional, comenzó con el habitual control policial sobre la afición visitante y cánticos cruzados. Inicialmente, parecía que primaría la concordia, con la afición sevillista respetando el himno local, aunque hubo algunos silbidos por parte de la cordobesista al sonar el himno centenario del Sevilla.
La tensión escaló alrededor del minuto 38, cuando la afición visitante reprobó una entrada de Diego Bri con un cántico que provocó la respuesta de la hinchada local. "Ese cordobés, hijo puta es", se escuchó desde la grada visitante, a lo que la afición del Córdoba respondió con consignas como "Puta Sevilla" y "Betis, Betis".
Esta tensión se trasladó al terreno de juego durante la segunda mitad, con un encontronazo entre Carracedo y Agoume que resultó en una tarjeta amarilla para el jugador cordobesista. Posteriormente, Kevin Medina y José Ángel Carmona fueron expulsados tras una tangana originada por una falta clara.
Lo que prometía ser una noche de rivalidad regional sin mayores incidentes, se convirtió en la edición más bronca del Trofeo Puertas de Córdoba, dejando un sabor agridulce y la esperanza de que sea una excepción.




