La investigación se inició tras recibir diversas informaciones que alertaban sobre la posible existencia de cultivos de marihuana en varias viviendas de una barriada de la localidad sevillana. Se sospechaba que algunos inmuebles estaban ocupados por personas sin actividad laboral conocida, quienes presuntamente obtenían ingresos de actividades ilícitas, mientras que otros estaban dedicados íntegramente a estas plantaciones.
Los agentes lograron determinar la existencia de varios cultivos interiores de marihuana, que se cree estaban destinados a la distribución. Como resultado del operativo policial, se llevaron a cabo siete registros domiciliarios.
Durante los registros, se detuvo a cuatro personas y se intervinieron aproximadamente mil plantas de marihuana, con un peso total cercano a los 300 kilogramos. Además, se inutilizó el sistema eléctrico utilizado para abastecer las plantaciones, que se encontraba conectado fraudulentamente al suministro general, lo que representaba un grave riesgo de incendio.




