Otro de los Cursos de Verano de la UAL, titulado ‘Almería, referente en mejora genética aplicada a sistemas productivos’, avanza en su desarrollo. La segunda jornada incluyó visitas a las instalaciones de Enza-Zaden en El Ejido y al Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA) en La Mojonera. La primera jornada tuvo lugar en la sede del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Almería.
Los directores del curso, Juan Capel y Francisco Portero, han transformado la propuesta formativa en un taller. Ambos han participado como ponentes con la charla ‘Biotecnología y mejora genética’. Les siguieron el catedrático Rafael Lozano con ‘Mutantes, genes y mejora genética vegetal’, Rafael Fernández, investigador del CSIC en el IHSM La Mayora de la Universidad de Málaga, y José María Jiménez, científico del Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas (CBGP) de la Universidad Politécnica de Madrid y el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA).
José María Jiménez, cuya trayectoria se ha centrado en el estudio de las bases genéticas de la evolución vegetal y la domesticación, destacó la importancia de identificar y caracterizar genes clave para la adaptación de cultivos. Reconoció que la Universidad de Almería es un contacto a seguir, participando en varias ediciones del curso. Su charla, ‘Genómica, edición genética y mejora vegetal’, describió como “un placer” el ambiente constructivo y el alto nivel académico.
Jiménez afirmó que “en cuanto a agricultura, la provincia de Almería es de lo mejor que hay en España y también en investigación en agricultura gracias a la UAL y a las empresas, que hacen una innovación muy puntera en cultivos y en técnicas genéticas”. Subrayó que estas innovaciones “han mejorado la agricultura”.
El investigador se centró en las “nuevas técnicas que existen en genética, en biología molecular y en genómica para la mejora de cultivos, técnicas que ahora mismo están avanzando muy rápido”. Explicó que la “secuenciación masiva, que es muy barata”, permite estudiar la diversidad de cultivos y aprovecharla, especialmente en cultivos tradicionales para entender sus características especiales.
Abordó la influencia de la domesticación y la exploración de especies silvestres para introducir caracteres de interés en cultivos existentes. Se mostró optimista ante el reto de alimentar a una población creciente, destacando que “hay mucho espacio para mejorar” gracias a las nuevas tecnologías, que permiten aumentar la productividad y la resistencia de los cultivos al cambio climático.
Respecto al cambio climático, señaló que se trabaja más en la adaptación a las nuevas condiciones que en intentar frenarlo, aunque ambas acciones son importantes. Recalcó la necesidad de explorar las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, que facilitan el análisis de datos masivos, incluyendo datos genómicos.




