La Balsa 9, que tendrá capacidad para almacenar un hectómetro cúbico de agua, es fundamental para asegurar el futuro del Campo de Níjar. Esta obra permitirá superar los problemas hídricos de inicios de campaña y servirá como garantía de abastecimiento para el municipio. La infraestructura, financiada y ejecutada por la Sociedad Mercantil Estatal de Infraestructuras Agrarias (SEIASA), comenzó a recibir agua el pasado jueves, con un suministro de más de 500 litros por segundo para comprobar su estanqueidad y evitar filtraciones.
Técnicos especializados revisarán en los próximos días el funcionamiento de la maquinaria y el sellado de las soldaduras. Una vez completadas las pruebas, la balsa almacenará agua desalada para su distribución durante los periodos de mayor demanda hídrica. El presidente de la CUCN, Antonio López, destacó la importancia de la balsa para la continuidad de las explotaciones agrícolas en la zona, calificándola como "fundamental para asegurar nuestro futuro".
López también agradeció la implicación de SEIASA en la materialización de este proyecto, especialmente ante las dificultades derivadas del mantenimiento de la desaladora de Carboneras. A pesar de la escasez de agua, se espera que el inicio de campaña se supere sin restricciones gracias al agua embalsada. Actualmente, el consumo diario en Níjar supera la producción de la desaladora, pero los recursos disponibles y las balsas permitirán solventar la situación.
Además de las pruebas de estanqueidad, la CUCN planea la instalación de techos en las Balsas 8, 9 y 10 para evitar la evaporación, que supone la pérdida de más de 600.000 m3 anuales. Estos proyectos, que serían los tres techos más grandes de España, requerirán financiación adicional. La falta de una concesión de aguas por parte de la Junta de Andalucía dificulta el acceso a ciertas ayudas, aunque se está en conversaciones con SEIASA y la delegada de Agricultura, Aránzazu Martín, para buscar soluciones.




