Bajo la dirección de Miguel Urrestarazu y Tatiana Pagan Loeiro, el curso de verano de la Universidad de Almería en Dalías ha abordado las nuevas tendencias en la gestión de infraestructuras y cultivos agrícolas, con un enfoque especial en la irrupción de la inteligencia artificial. El título del curso, ‘El invernadero del Campo de Dalías se actualiza’, refleja su objetivo de integrar soluciones digitales con el conocimiento tradicional.
Antonio Salvador Matarín, ingeniero técnico agrícola y doctor en Ciencias Ambientales por la UAL, aportó una visión equilibrada. Matarín, conocido por su tesis doctoral sobre producción controlada de hortalizas y su experiencia como asesor agroambiental, destacó la importancia de ser realistas sobre la agricultura intensiva, motor económico de la provincia de Almería y sus pueblos.
Matarín valoró positivamente la iniciativa de la UAL de extender sus cursos de verano a diferentes sedes de la provincia, calificándola de "fundamental" para acercar el motor económico a todos los habitantes. "Los pueblecitos realmente son la historia y la esencia de nuestra provincia", afirmó, recordando su propia experiencia como exalcalde de Alboloduy.
El experto subrayó que la "agricultura protegida" en el Campo de Dalías, que comenzó en los años 60, se ha expandido y consolidado, generando vida en municipios como Berja y Dalías. Esta expansión se basa en la inversión en investigación, tecnología y la creciente conciencia sobre el impacto ambiental, con el sector implementando medidas para abordar estas cuestiones.
Comparando la situación actual con su tesis doctoral de 2005, Matarín señaló una evolución positiva en la aplicación ambiental de la agricultura intensiva. Destacó el relevo generacional en el sector, con profesionales jóvenes y preparados con conciencia ambiental y social, lo que le da "mucha confianza" en el futuro del sector, siempre priorizando la sostenibilidad.
En el Andarax, se observa una convivencia exitosa entre la agricultura tradicional y la moderna, modelos que Matarín considera necesarios para la prosperidad económica y paisajística. "El Andarax es una joya", afirmó, destacando cómo mantiene la esencia y combina la gestión tradicional del agua con las nuevas tecnologías.




