Durante tres jornadas, un grupo de alumnos de la Asociación Afenes, colectivo de personas con problemas de salud mental, ha explorado las calles de Antequera con el objetivo de capturar detalles y escenas que a menudo pasan desapercibidas. El taller, dirigido por Mariano Pozo, director de la Escuela Nómada de Fotografía f22, buscaba enseñar que una cámara sirve no solo para registrar, sino para mostrar aquello en lo que normalmente nadie repara.
La primera sesión se centró en el lenguaje fotográfico, abordando aspectos técnicos e históricos y analizando cómo la composición y el encuadre pueden alterar el mensaje de una imagen. En la segunda jornada, los participantes se volcaron en la búsqueda activa de elementos visuales como reflejos en escaparates, sombras, detalles arquitectónicos y escenas cotidianas, transformando la ciudad en un gran escenario creativo.
Las fotografías resultantes, expuestas en el patio del Antiguo Hospital de San Juan de Dios, han sorprendido por su originalidad. Más allá de la Antequera más reconocible, las imágenes muestran un municipio lleno de pequeños gestos, contrastes y perspectivas inesperadas, actuando la cámara como una invitación a la observación detenida.
“"Cada persona observa detalles distintos y eso enriquece enormemente el resultado final."
Mariano Pozo subraya el valor de la fotografía como herramienta de expresión y autoconfianza, especialmente para personas con problemas de salud mental. "En fotografía nadie puede decirte qué debes sentir ante una imagen. Cada participante construye su propia interpretación de la realidad y eso genera confianza", explica. El taller no solo ha dejado una colección de imágenes sobre Antequera, sino también reflexiones sobre la multiplicidad de visiones de un mismo lugar y el poder sanador de la fotografía.
“"Las horas que he pasado haciendo fotos no he pensado en otra cosa y me he sentido bien."




