La medida llega después de que los análisis realizados los días 23 y 24 de julio mostraran que la presencia de bacterias, como Escherichia coli y enterococos intestinales, ha descendido hasta situarse dentro de los límites legales establecidos para el uso recreativo del agua.
La restricción temporal se había activado el pasado 23 de julio como medida preventiva para proteger la salud pública, tras detectarse concentraciones anómalas en muestreos previos. Durante este periodo, el Ayuntamiento de Tarifa procedió a la señalización de la zona con cartelería informativa y banderas amarillas para advertir a los usuarios.
Desde el consistorio tarifeño se descartó que el origen de la contaminación estuviera vinculado a la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), basándose en los informes técnicos de la empresa concesionaria. Las autoridades municipales han mantenido la investigación abierta para identificar posibles vertidos ilegales externos que pudieran haber causado la alteración de los parámetros.




