Lo que prometía ser un viaje rutinario desde el puerto de Tarifa hacia Tánger Ciudad a bordo del Cecilia Payne, de la naviera Baleària, se transformó en una prolongada espera para sus casi 300 pasajeros. El buque, que debía zarpar a las 9:00 de la mañana, sufrió una avería que lo dejó inmovilizado en el muelle, desencadenando una odisea de más de tres horas.
La particularidad de la situación radicó en que, a pesar de que el ferry seguía amarrado en España, los pasajeros ya habían completado el trámite de sellado de pasaportes a bordo, un procedimiento habitual en las rutas del Estrecho que los sitúa legalmente en territorio marroquí. Esta circunstancia les impedía abandonar la embarcación, generando una frustrante situación de confinamiento.
La espera se prolongó bien pasado el mediodía. Baleària ha pedido disculpas a los viajeros afectados por las molestias ocasionadas.
La falta de información clara por parte de la tripulación durante las horas de retención agravó el malestar de los viajeros, quienes desconocían si el barco reanudaría su ruta, si se les ofrecería una alternativa o si tendrían que revertir el proceso migratorio para regresar a tierra. Finalmente, la solución llegó de la mano de otra naviera, Africa Morocco Link (AML), cuyo catamarán María Dolores, con salida programada desde Tarifa a las 12:00, se hizo cargo de los pasajeros varados.
El incidente del Cecilia Payne no solo afectó a quienes estaban a bordo, sino que también generó un efecto dominó en la operativa marítima. El buque Avemar Dos, también de Baleària, que tenía prevista su llegada a Tarifa a las 10:00, tuvo que ser desviado al puerto de Algeciras debido a la ocupación del atraque. El Cecilia Payne, un fast ferry construido en 1999, es conocido por su velocidad y capacidad para hasta 800 pasajeros y 200 vehículos. Baleària no ha especificado aún las causas técnicas de la avería ni las medidas de compensación para los afectados.




