La ruta migratoria del Estrecho ha vuelto a primer plano tras años de menor actividad. La llegada de diversas embarcaciones neumáticas y motos de agua con decenas de migrantes magrebíes a las costas del Campo de Gibraltar durante la última semana subraya la reactivación de las salidas desde el norte de Marruecos. Este repunte coincide con la crisis migratoria en Ceuta y se produce en un contexto de aparente laxitud en la vigilancia por parte de las autoridades marroquíes, mientras la Guardia Civil y la Policía Nacional han reforzado la vigilancia costera española.
El sábado por la tarde y noche se registraron dos llegadas significativas: una embarcación arribó a las playas de San Roque, concretamente a Puente Mayorga, mientras aún había bañistas, y otra llegó a La Línea de la Concepción cerca de la medianoche. El viernes anterior, la Guardia Civil interceptó en Punta Carnero (Algeciras) una embarcación con ocho personas de origen magrebí, deteniendo al presunto patrón.
Estas actuaciones se suman a una serie de llegadas iniciadas el primer fin de semana de agosto, coincidiendo con el pico de la crisis en Ceuta. El domingo 2 de agosto, la Policía Nacional interceptó dos embarcaciones en Algeciras y La Línea con 17 personas. El sábado 1 de agosto, testigos alertaron de una embarcación con 15 a 20 personas cerca del Faro de Punta Carnero, de las cuales cuatro fueron detenidas posteriormente.
Las expediciones parecen partir directamente de las costas marroquíes, aprovechando momentos de menor vigilancia y el desconcierto generado por la entrada masiva en Ceuta. Las redes de tráfico de personas estarían capitalizando esta situación, recuperando una ruta que había perdido relevancia. Según el arabista José Carlos Cabrera, las mafias no organizaron la entrada en Ceuta al no obtener rédito directo, pero sí aprovechan la concentración de fuerzas de seguridad en la frontera para facilitar cruces a la Península, utilizando motos de agua (rentables a unos 3.000 euros por viaje) y embarcaciones.
El modus operandi incluye aproximar las embarcaciones a la costa, a veces abandonando a los migrantes cerca de la orilla para que completen el trayecto a nado y se dispersen. Las motos de agua, aunque con menor capacidad, ofrecen un cruce rápido y con menos riesgo de detección. Cabrera descarta un interés geoestratégico en estas llegadas puntuales, atribuyéndolas a la elección de las mafias de sacar partido de la situación actual.
Los datos históricos contrastan con la situación actual. Según un informe de CEAR de 2026, en todo 2025 se contabilizaron solo 347 migrantes en la ruta del Estrecho hacia Algeciras y Cádiz, cifra que representaba el 1% de las llegadas a fronteras españolas ese año.




