La droga, procedente de Ecuador y con destino final Portugal, fue localizada en un contenedor durante los controles habituales en el recinto portuario algecireño. La investigación, denominada Medulla, permitió seguir el rastro del cargamento hasta el país vecino.
Agentes de la Guardia Civil y del Servicio de Vigilancia Aduanera, integrados en la Unidad Local de Análisis de Riesgos (ULAR), seleccionaron el contenedor que transportaba pulpa de fruta congelada. Durante la inspección, encontraron cerca de 500 pequeños envoltorios ocultos en la pulpa, que tras las pruebas pertinentes dieron positivo en cocaína. El valor estimado de la droga en el mercado ilícito ascendería a unos 4 millones de euros.
La investigación se extendió a Portugal, activando los mecanismos de cooperación internacional. La Guardia Civil y Vigilancia Aduanera colaboraron con la Unidad Nacional de Combate al Tráfico de Estupefacientes de la Policía Judiciaria portuguesa para reconstruir el recorrido del cargamento.
Las pesquisas conectaron la mercancía intervenida en Algeciras con una empresa en Portugal. El seguimiento culminó el 20 de agosto con la localización de una nave cerca de Lisboa, donde se detuvo a un ciudadano español, administrador de la empresa receptora, presuntamente vinculado al cargamento.
Esta intervención impide que la droga llegue al mercado ilícito europeo, destacando el papel del Puerto de Algeciras como punto clave en la detección de estupefacientes ocultos en mercancías legales. Los narcotraficantes utilizaron producto alimentario congelado para intentar evadir los controles.
La operación subraya la eficacia de la cooperación internacional y el intercambio rápido de información entre organismos españoles y portugueses para combatir las organizaciones criminales que emplean rutas marítimas y cargamentos comerciales. La investigación fue dirigida por la Fiscalía Antidroga del Campo de Gibraltar.




