Durante la Edad Media, la ciudad de Algeciras desempeñó un papel crucial como centro de tráfico marítimo. Concentró el movimiento de peregrinos que se dirigían a La Meca, así como de viajeros y mercancías que circulaban entre al-Ándalus y el norte de África. Las autoridades andalusíes organizaron y controlaron este puerto, reconociéndolo como una base comercial, fiscal y militar de gran valor estratégico.
Desde sus inicios, el puerto de al-Yazira al-Jadrá fue un punto de embarque para peregrinos andalusíes con destino a La Meca. También fue testigo del paso de árabes y clientes de los omeyas que cruzaron el Estrecho huyendo de los abasíes chiíes. Historiadores como al-Idrisi (siglo XII) y al-Himyari (siglo XIV) destacaron la seguridad y comodidad de su abrigo, incluso en invierno, considerándolo el punto más idóneo para cruzar el Estrecho y el más cercano a la costa africana.
“"Su puerto es el mejor de los puertos para cruzar el Estrecho."
A partir del siglo X, con la construcción de atarazanas por parte de Abderramán III, el puerto de Algeciras sumó a sus funciones de pasaje y comercio la de base militar. Estas instalaciones se dedicaban tanto a la reparación de barcos y refugio de galeras como a la actividad mercantil y el control de pasajeros. Un gobernador, conocido como qa’id, era el responsable de las funciones militares y del control fiscal de las mercancías y pasajeros.
El tráfico comercial y de pasajeros fue intenso entre los siglos XI y XIV. Las fuentes históricas y geográficas árabes documentan la construcción de infraestructuras portuarias por parte de los emires, quienes también nombraban a los funcionarios encargados de su mantenimiento. Un tratadista del siglo XII, Ibn Abdún, señaló la importancia de proteger el espacio portuario como propiedad estatal, vital para la ciudad y el comercio.
El puerto de Algeciras, estratégicamente situado en la orilla norte del Estrecho, canalizó gran parte del tráfico con los cercanos puertos de Ceuta y Tánger. Desembarcaba trigo magrebí, caballos, pieles, metales y joyas de coral, y exportaba frutas, pescado salado, sal y cerámica de lujo. Sin embargo, a finales del siglo XIII, la Batalla del Estrecho provocó un declive en su uso como puerto de tránsito, siendo sustituido por los puertos de Málaga y Marbella.




