Este enclave, considerado uno de los secretos mejor guardados de Cádiz, se forma durante la marea baja, cuando el agua del mar queda atrapada en las formaciones rocosas naturales a lo largo de la costa. Sus aguas cálidas y tranquilas son ideales para refrescarse y disfrutar de un momento de paz.
Además de su belleza natural, estas piscinas ofrecen una experiencia de bienestar única. La arcilla derivada de la pizarra, presente en el fondo de las pozas, es utilizada por muchos bañistas como una mascarilla natural rica en minerales, conocida por sus propiedades antienvejecimiento y desintoxicantes.
Situadas frente a las ruinas romanas de Baelo Claudia, descubiertas en 1917, el lugar permite combinar un día de relax con una inmersión en la historia. Este yacimiento arqueológico es uno de los mejor conservados de España, con un anfiteatro, una basílica y un acueducto que transportan a la vida en la Hispania romana.
Accesibles únicamente a pie, estas piscinas suelen ser más tranquilas que la cercana Playa de Bolonia. Para llegar, se recomienda aparcar en el parking de la playa y caminar unos 50 minutos hacia el este, en dirección a Tarifa. Es fundamental llevar agua, protector solar y calzado adecuado para la caminata.




