Los trabajos de derribo parcial de la fachada, que se encontraba en una situación inestable y con riesgo de colapso hacia la calle, ya son plenamente visibles. Una empresa especializada ha asumido la tarea, con el objetivo de preservar parte de la fachada y las rejas, consideradas de valor patrimonial.
La alarma se encendió a principios de marzo, cuando la estructura interior del inmueble colapsó. Durante la noche del 10 al 11 de marzo, parte del techo se desprendió, afectando el forjado de la planta superior y la primera planta. Dos semanas después, el deterioro continuó, provocando una acumulación de material que empujaba peligrosamente la fachada hacia la vía pública.
Los propietarios del edificio, residentes en Granada, se han hecho cargo de las obras, aunque el Ayuntamiento de Algeciras había considerado la posibilidad de acometerlas de forma subsidiaria. El consistorio ahora se centrará en asegurar la conservación de los elementos patrimoniales, como las rejas de los balcones, que ya han sido retiradas.
El inmueble había sido objeto de múltiples intervenciones municipales debido a su deficiente estado. Desde 2001, el Plan General de Ordenación Urbanística ya advertía sobre su mal estado. A pesar de una rehabilitación de la fachada en 2015, el deterioro estructural persistió, y las iniciativas municipales, incluyendo multas coercitivas, no lograron revertir la situación, culminando en la actual demolición.




