En barrios vulnerables de Andalucía, el poder de los clanes tradicionales del 'trapicheo' se ve ahora reforzado con armamento de guerra. Estas familias, que controlan la venta al menudeo de drogas y los cultivos de marihuana en pisos ocupados, han logrado acceder a subfusiles de asalto como los AK-47, calibre 7,62 milímetros.
Fuentes policiales señalan que el 80% de las armas incautadas son AK-47, a menudo provenientes del Sahel y el Cuerno de África, donde se adquieren a bajo coste para defender puntos de venta o embarcaciones narco. La investigación policial ha revelado una 'democratización' del comercio de armas, permitiendo que clanes históricamente dedicados a la marihuana ahora se abastezcan de armamento bélico.
El precio de unos 9.000 euros por subfusil ha hecho que armas como el AK-47 o la M-4 sean accesibles no solo para grandes mafias, sino también para grupos locales. Estos arsenales se comercializan a través de canales como WhatsApp, con pruebas en galerías de tiro subterráneas.
Los ejemplos de su uso son cada vez más frecuentes. En Málaga, se han registrado casos como el de un hombre que disparó contra la vivienda de su expareja con un AK-47. En pueblos pequeños como Cuevas Bajas y Cuevas de San Marcos, se han producido tiroteos con armas de calibre 7,62 milímetros, capaces de perforar chalecos antibalas.
Tras incidentes como los de Cuevas de San Marcos, la Guardia Civil intervino plantaciones de marihuana, hachís y útiles de distribución, evidenciando la conexión entre el narcotráfico local y el armamento de guerra. En el barrio de La Trinidad en Málaga, una operación policial desmanteló plantaciones de marihuana en pisos ocupados y decomisó un arsenal que incluía subfusiles, escopetas recortadas, pistolas y chalecos antibalas.
La operación 'Corralones' en La Trinidad resultó en la detención de 24 personas, investigadas por delitos como homicidio en grado de tentativa, tenencia ilícita de armas y tráfico de drogas. La intervención requirió el despliegue de más de 250 agentes para garantizar la seguridad.
La violencia entre clanes se extiende por Andalucía. Un ejemplo es la disputa abierta entre los clanes Saúles y Los Lateros en Adra (Almería), que ha resultado en un muerto y varios heridos. Una discusión por el volumen de la música escaló a un tiroteo, obligando a miembros de un clan a huir a Huelma (Jaén), donde también sufrieron un ataque.




