Según el portavoz de Prisiones de CSIF Cádiz, la organización lleva tiempo advirtiendo sobre la presencia de estas sustancias en las cárceles gaditanas. Se critica que la guía publicada hace un par de años para el manejo de estas drogas ha quedado obsoleta y que es fundamental interceptar su entrada en los centros penitenciarios.
“"No es solo cuestión de manejo, sino que es fundamental interceptar este tipo de droga antes de que entre en los centros: para ello, hacen falta medios electrónicos con los que se puedan llevar a cabo actuaciones, y una formación específica para actuar en estos determinados casos."
CSIF ha remitido un escrito a la secretaría general de Instituciones Penitenciarias solicitando la implementación de medidas adecuadas para contener la amenaza que el fentanilo y otras drogas representan para la seguridad de los trabajadores y la población reclusa. El consumo de estos estupefacientes a menudo provoca desórdenes, conflictos y agresividad entre los internos, involucrando al personal penitenciario, como ya se ha observado en prisiones como la de Algeciras y Puerto III.
Estas sustancias, incluyendo el fentanilo y el cannabis sintético, son introducidas en los centros penitenciarios impregnadas en papeles, lo que las hace casi indetectables. Estos “papelitos” pueden llegar en correspondencia o dibujos, y la variabilidad de sustancias y cantidades en cada dosis hace que sus efectos sean imprevisibles, dificultando la respuesta del personal sanitario y de seguridad ante casos de sobredosis. La central sindical lamenta que el manual de manipulación de fentanilo editado en septiembre de 2024 es “absolutamente insuficiente y desactualizado”.
Las propuestas de CSIF se centran en la prevención, detección y respuesta rápida, incluyendo medidas médicas para tratar y prevenir sobredosis, y medidas operativas de vigilancia y control. Se exige más formación, más personal, más recursos técnicos y una revisión de la legislación penitenciaria. Aunque se considera que los “papelitos” son difíciles de detectar, la organización asegura que existe tecnología para interceptar la droga, pero falta “voluntad política” para la inversión presupuestaria necesaria.




