“"El problema no es que sea imposible detectarlo, sino que faltan recursos y voluntad política para invertir en ello."
Alerta por fentanilo en prisiones andaluzas: CSIF denuncia falta de medios para su detección
El sindicato CSIF ha alertado sobre la creciente entrada de fentanilo y otras drogas de alta toxicidad en las cárceles, reclamando un plan urgente para proteger a reclusos y trabajadores.
Por Redacción La Voz de Andalucía
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Imagen de un trozo de papel con patrones abstractos, representando la introducción de sustancias en prisión.
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha lanzado una seria advertencia sobre la creciente presencia de fentanilo y otras sustancias altamente tóxicas en las prisiones españolas, instando a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias a implementar un plan de choque urgente para salvaguardar la seguridad de internos y personal.
La organización sindical ha manifestado que la respuesta de la Administración es insuficiente ante un fenómeno que se ha intensificado en diversos centros penitenciarios del país, provocando ya incidentes graves en prisiones como la de Botafuegos, en Algeciras, Puerto III o Huelva.
En un escrito dirigido al organismo dependiente del Ministerio del Interior, el sindicato ha solicitado un aumento de los medios técnicos, formación especializada y protocolos actualizados para interceptar estas sustancias antes de que lleguen al interior de las instalaciones penitenciarias.
Según la denuncia, el método más común para introducir estas drogas es impregnar folios, cartas, dibujos o cualquier soporte de papel con fentanilo, derivados aún más potentes o cannabis sintético, conocido en el ámbito carcelario como “pescaíto”. Una vez dentro, estos papeles se cortan en pequeñas tiras que se mezclan con tabaco para ser fumadas.
CSIF ha alertado sobre la peligrosidad de este sistema, ya que las dosis son irregulares y pueden estar mezcladas con otras sustancias tóxicas, como disolventes o productos de limpieza, lo que genera efectos imprevisibles y un elevado riesgo de sobredosis. Este consumo, además, suele desencadenar episodios de agresividad, conflictos internos, intoxicaciones y emergencias sanitarias, afectando también a los trabajadores penitenciarios.
El sindicato ha destacado el peligro de la manipulación accidental de estas sustancias durante registros, incautaciones o controles de correspondencia, ya sea por inhalación, contacto dérmico o ingestión indirecta. Por ello, CSIF considera fundamental establecer un protocolo homogéneo de actuación en todas las prisiones para la detección y manipulación segura de estas drogas.
La prisión de Botafuegos, en Algeciras, ha sido señalada específicamente, donde en los últimos meses se han registrado varios incidentes relacionados con el consumo de “papelitos” impregnados. En 2025, tres internos fallecieron en este centro por causas vinculadas a estas drogas, y en las últimas semanas se han reportado nuevas intoxicaciones, asistencias sanitarias y traslados hospitalarios.
Entre las medidas propuestas, CSIF ha solicitado inspecciones rigurosas de toda la correspondencia y paquetería, un incremento de la plantilla para reforzar los controles y la incorporación de tecnología capaz de detectar sustancias incoloras e inodoras. El sindicato insiste en que la lucha contra este fenómeno requiere una acción conjunta desde los ámbitos sanitario, jurídico y penitenciario, así como una revisión de la normativa actual para adaptarse a las nuevas formas de tráfico y consumo en las cárceles.



