El proyecto de restauración, que se extenderá por aproximadamente cinco meses, busca asegurar la estabilidad estructural del retablo, detener el deterioro activo y recuperar su estética original. Las labores incluirán el desmontaje, embalaje, consolidación estructural, tratamiento de superficies y reensamblaje de la pieza.
El análisis técnico previo ha revelado que, si bien el envejecimiento natural de los materiales es la causa principal del deterioro, el incendio ocurrido el pasado agosto y el posterior colapso parcial de la bóveda provocaron desprendimientos de elementos que fueron recuperados. La reintegración de los dorados se realizará con la técnica de rigattino, utilizando pigmentos metálicos que permitan diferenciar las adiciones del original.
Entre las patologías detectadas se encuentran rozamientos, golpes, alabeos, inestabilidad en uniones y piezas sueltas en la estructura y esculturas. La superficie dorada presenta suciedad, desprendimientos, barnices oxidados y lagunas. Aunque no se han encontrado patologías biológicas activas, sí se hallaron restos de antiguas infestaciones tratadas tras el incidente. Además, se ha identificado la incidencia de radiación solar a través de vidrieras dañadas, lo que genera fluctuaciones lumínicas y térmicas, así como contaminación.
El lienzo central de La Anunciación, parte del conjunto, se encuentra estable, pero requiere un seguimiento continuo. Los medallones, esculturas y relieves muestran suciedad superficial, pérdidas puntuales de policromías y microfracturas, lo que subraya la necesidad de esta intervención integral para preservar el valor artístico e histórico del retablo.




