El recuerdo de Rafaela Aparicio, a treinta años de su fallecimiento, evoca a aquellos rostros populares que, a menudo interpretando a la empleada del hogar, demostraron ser grandes actrices. Aparicio, conocida por su cercanía y sonrisa, dio el salto a la fama con películas como Mamá Cumple Cien Años de Carlos Saura, que le valió numerosos premios, y El mar y el tiempo, de Fernando Fernán Gómez, por la que obtuvo un Goya.
Su éxito demostró que, más allá de su carácter entrañable, poseía un talento actoral excepcional. Este hecho inspira a recordar a otras figuras del cine español que siguieron un camino similar, pasando de roles secundarios a protagonistas. Actores como Florinda Chico, también vista en papeles de servicio, encontraron su oportunidad dramática en películas como Cría cuervos, también de Saura.
La lista de intérpretes que transitaron de la comedia al drama es extensa. Andrés Pajares, conocido por la astracanada, protagonizó el aclamado drama Ay Carmela. Por su parte, José Luis López Vázquez y Alfredo Landa rompieron con el arquetipo del español reprimido para ofrecer interpretaciones memorables.
López Vázquez, quien anticipó el 'landismo' con comedias populares junto a Gracita Morales, fue elogiado por George Cukor. Destacó en roles excepcionales en filmes como Mi querida señorita, La cabina y No es bueno que el hombre este solo, alternando con comedias de Berlanga.
Alfredo Landa, cuyo apellido dio nombre al 'landismo', sorprendió en el drama Los Santos Inocentes, de Mario Camus, interpretando a 'Paco, el bajo'. Su actuación le valió un premio en Cannes, compartido con Paco Rabal.
“"No me arrepiento de ninguno de los papeles que he interpretado, muchas veces como actor de reparto en aquellas comedias de los 60 y 70, porque era mi trabajo y el de mis compañeros que, a la postre, hacían reír a millones de espectadores…"
El actor José Sacristán expresó que no se arrepiente de sus papeles secundarios en comedias de los años 60 y 70, reconociendo que su trabajo, junto al de sus compañeros, ofrecía una válvula de escape y diversión a millones de espectadores. Estas películas, a menudo criticadas pero populares, permitían al público olvidar sus preocupaciones, gracias a la labor de grandes actores y actrices como Rafaela Aparicio, que nos hicieron reír.




