La primera vez que Ramón de Carranza asumió la alcaldía de Cádiz fue en 1927, durante la Dictadura de Primo de Rivera. Su nombramiento se produjo tras una serie de conflictos entre el entonces alcalde, Agustín Blázquez, y el gobernador civil, Luis Lossada, que llevaron a la destitución de ambos por orden del presidente del Gobierno. La tarea de encontrar un sucesor recayó en el abogado gaditano José María Pemán y Pemartín, quien propuso el nombre de Carranza, un antiguo senador de 64 años, alejado de la política y dedicado a sus negocios pesqueros.
Carranza, nacido en Ferrol en 1863, contaba con una brillante carrera militar como contralmirante de la Armada, habiendo obtenido la Cruz Laureada durante la Guerra de Cuba. Tras su paso por la marina, se involucró en la política a instancias de José Moreno de Mora, llegando a ser senador por Cádiz en varias ocasiones. Su aceptación de la alcaldía estuvo condicionada al compromiso del presidente Primo de Rivera de apoyar los planes de desarrollo para Cádiz y a la libertad para formar su propio equipo de gobierno.
Antes de su nombramiento, Carranza se aseguró el respaldo del gobierno central para la ciudad, publicando las cartas de apoyo de Primo de Rivera en el Diario de Cádiz. Para su equipo, propuso inicialmente a José Luis Lacave como primer teniente de alcalde y a Juan García de Sola como segundo. Aunque Lacave declinó el cargo político, García de Sola aceptó un rol secundario. Finalmente, el equipo de gobierno de Carranza incluyó a figuras como Álvaro Picardo, Luis Beltrami y José León de Carranza, entre otros.
A principios de 1930, con la dimisión de Primo de Rivera y el ascenso del general Dámaso Berenguer, se ordenó el cese de todos los alcaldes. A pesar de su discurso de despedida, en el que Carranza enfatizó el carácter apolítico de su gestión y su búsqueda del bienestar para Cádiz, la ciudadanía mostró un fuerte apoyo a su continuidad. Se recogieron 25.000 firmas de gaditanos solicitando su reinstauración, las cuales fueron presentadas en Madrid por una comisión de industriales y obreros.
“"25.000 firmas eran demostrativas de la voluntad mayoritaria de los gaditanos."
Ante esta demostración de apoyo popular, el ministro de la Gobernación, Marzo, reconoció la voluntad de los gaditanos, y por Real Orden, Ramón de Carranza Fernández de la Reguera fue nombrado alcalde de Cádiz por segunda vez el 26 de febrero de 1930. Sus posteriores mandatos se producirían tras las elecciones municipales de 1931, que llevaron a la proclamación de la Segunda República, y finalmente en 1936, al inicio de la Guerra Civil, consolidando su singular legado en la política local.




