El periodista Fernando Santiago, colaborador de 'Diario de Cádiz', ha explicado el proceso por el cual tuvo conocimiento y decidió publicar información sobre el autor de Carnaval Juan Carlos Aragón. Según relata, fue contactado por Paqui Pino, expareja del autor, quien le proporcionó documentación, incluyendo una sentencia condenatoria por malos tratos y una orden de alejamiento.
Santiago detalla que Paqui Pino le facilitó una fotografía de la orden de alejamiento, que impedía a Juan Carlos Aragón acercarse a menos de 300 metros durante cuatro años. El periodista respetó en un principio el deseo de anonimato de Pino, mencionando que esta le relató hechos graves no sentenciados judicialmente. Santiago ya tenía conocimiento previo de la relación del autor con exparejas, pero sin denuncia formal, no había materia publicable.
El periodista también menciona conversaciones con Lola Cazalilla, concejala de fiestas y vinculada al Carnaval, a quien mostró la evidencia. Según Santiago, Cazalilla reconoció conocer el comportamiento de Aragón pero afirmó no poder intervenir. El autor del artículo expresa su extrañeza ante la falta de acción, incluso sugiriendo que el entonces alcalde, Kichi, podría haber estado al tanto, dada su vinculación con el mundo del Carnaval.
El relato se intensifica al describir la capilla ardiente de Aragón en el Gran Teatro Falla, donde su comparsa cantó, a pesar de que, según el periodista, algunos presentes podrían conocer su historial. Se menciona también la mala relación de Aragón con profesores en los institutos donde impartió clases, aunque aclara que tener un carácter difícil no es delito.
Un punto clave del relato es la propuesta del claustro de profesores del Colegio Andalucía para cambiar el nombre del centro, que llevaba el nombre del autor. A pesar de que se sugirió nombrar el colegio en honor a Adela del Moral, se optó por el nombre de Aragón. Santiago intentó contactar con la dirección del colegio sin éxito para explicar la situación.
El periodista subraya que su intención no era "demonizar" a Aragón, sino evitar homenajes públicos a alguien que considera no ejemplar. Critica que el espacio y los recursos públicos se utilicen para ensalzar a figuras con historiales controvertidos, comparando la situación con la reacción del Capitán Renault en Casablanca ante un escándalo.
Santiago lamenta que en Cádiz, especialmente en el ámbito del Carnaval, se tendiera a ignorar el comportamiento de Aragón bajo el argumento de ser un "asunto privado". Menciona haber recibido insultos y críticas por parte de personas que habían realizado documentales o libros sobre el autor. También expresa su sorpresa por la aparente falta de pronunciamiento del movimiento feminista local ante este caso.
Finalmente, el columnista reflexiona sobre la importancia de la víctima, Paqui Pino, y de otras mujeres que no se atrevieron a denunciar. Insta a no aceptar la violencia machista como un asunto privado y critica la tendencia a mirar hacia otro lado cuando la opinión dominante o la popularidad de una figura están en juego.




