La Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación del Miteco, organismo responsable de la conservación de especies marinas protegidas, está a cargo de las diligencias. La entidad conservacionista WeWhale alertó al Ministerio el martes 11 de agosto por la tarde, proporcionando información crucial. Al día siguiente, se iniciaron las actuaciones previas para determinar los hechos y, si procede, incoar un expediente sancionador contra los posibles responsables.
Según las organizaciones WeWhale y Iberian Orca Guardians, las lesiones observadas en la aleta dorsal y el lomo de Toñi, la orca más longeva de la zona, han aparecido en las últimas semanas. Su apariencia, cantidad y distribución sugieren que podrían haber sido causadas por perdigones de escopeta. Estos grupos lamentan que un acto de tal crueldad no solo atenta contra un animal en peligro crítico de extinción, sino también contra uno de los últimos ejemplares de esta población.
“"La orca más longeva del Estrecho de Gibraltar ha aparecido esta semana con marcas compatibles con disparos de perdigones. Es una especie vulnerable y cualquier daño contra ella es un delito grave."
La población de orcas del Estrecho de Gibraltar y el Golfo de Cádiz está catalogada como vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA). La Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad prohíbe explícitamente darles muerte, capturarlas, perseguirlas o molestarlas, bajo sanción de hasta 2 millones de euros y responsabilidad penal.
Este incidente evoca el ocurrido en el verano de 2023, cuando tripulantes de un velero dispararon a cetáceos cerca de Tarifa, un suceso que fue grabado y cuyas autoridades localizaron a los implicados. Desde 2020, se han registrado interacciones entre embarcaciones y orcas en aguas atlánticas de la Península Ibérica.
Los ministerios de Transportes y Movilidad Sostenible, y Transición Ecológica han emitido recomendaciones para navegantes. Estas incluyen no acercarse a menos de 500 metros de los cetáceos, evitar el contacto físico, no arrojarles objetos o sustancias perjudiciales, y no interceptar su movimiento ni trayectoria.




