La salud mental se ha convertido en un tema crucial en el deporte de alto rendimiento, obligando a numerosos atletas a pausar sus carreras. Figuras como Ricky Rubio, Simone Biles o Michael Phelps han visibilizado públicamente sus luchas contra la depresión, la ansiedad o el agotamiento, evidenciando el coste personal de la exigencia constante por mejorar marcas.
En este contexto, la directora madrileña Laura García Alonso debuta en el largometraje con «Corredora», una obra presentada en los festivales de Málaga y Barcelona. La cinta se centra en Cristina (interpretada por Alba Sáez), una corredora de élite cuya vida gira en torno a un Centro de Alto Rendimiento (CAR) con entrenamientos extenuantes y una disciplina férrea en alimentación y descanso. Su dedicación al atletismo es tal que sus contactos familiares son esporádicos, especialmente tras la pérdida de su madre en un accidente cuando era niña.
Alba Sáez se preparó físicamente durante un año junto a atletas de élite para encarnar de manera convincente a Cristina, logrando transmitir la imagen de una atleta en constante entrenamiento. La película se distancia de la narrativa triunfalista típica del cine deportivo, especialmente la de Hollywood, para enfocarse en los trastornos que sufren los atletas bajo una presión inmensa. En el caso de la protagonista, estos se manifiestan en brotes psicóticos que se intensifican con la cercanía de las competiciones.
Tras sufrir uno de estos episodios, Cristina es ingresada en un centro sanitario. Al recibir el alta, se traslada a vivir con su hermana, quien se convierte en su principal apoyo para aceptar su condición y seguir las recomendaciones médicas de no volver a competir. La relación entre ambas hermanas, marcada por la complicidad y las diferencias, es un pilar fundamental de la película, subrayando la importancia del soporte familiar en la gestión de la salud mental.
García Alonso busca revelar la experiencia íntima del personaje, relegando la épica de la competición a un segundo plano y mostrando las graves consecuencias de superar los propios límites. «Corredora» es una obra angustiante y realista que pretende iniciar un debate social sobre los trastornos mentales graves, que afectan a millones de personas en todo el mundo, no solo a los deportistas de élite.
El desenlace de la película sugiere que el triunfo deportivo no es sinónimo de éxito profesional, sino la toma de conciencia de las propias limitaciones. La obra invita al espectador a reflexionar sobre el complejo camino hacia el autoconocimiento.




