El dispositivo, ejecutado por el Servicio Marítimo Provincial de Cádiz, se enmarca en las labores de vigilancia permanente contra el narcotráfico y su logística en la Bahía de Cádiz. Tras una madrugada de seguimiento, los agentes localizaron ocho embarcaciones neumáticas de fibra que transportaban un total de 550 garrafas de gasolina, un fenómeno conocido como petaqueo.
El río Guadalete se ha consolidado como un punto crítico para esta actividad ilícita, que surgió a partir de 2018 tras las restricciones impuestas a las narcolanchas. Esta industria paralela permite abastecer a las embarcaciones de alta velocidad en zonas sinuosas, evitando así la presión policial directa sobre la costa.
Según informes del Departamento de Seguridad Nacional, se ha detectado un incremento notable en la incautación de combustible en las provincias de Cádiz y Huelva. La alta rentabilidad de esta actividad, donde el precio del combustible se multiplica exponencialmente al llegar a las narcolanchas, impulsa la proliferación de estas pequeñas embarcaciones de transporte.




