La implementación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en Cádiz avanza con demoras, ya que las dos ZBE previstas (el casco antiguo y un tramo del Paseo Marítimo) debían estar operativas desde 2024.
El Ayuntamiento se enfrenta a la obligación de activar estas zonas para evitar la pérdida de fondos estatales destinados al transporte público urbano y la devolución de ayudas comunitarias ya recibidas para el plan.
La normativa estatal, impulsada por la Unión Europea para luchar contra el cambio climático, exige a los municipios de más de 50.000 habitantes tener ZBE en funcionamiento.
Mientras que el anterior gobierno municipal apostó por convertir todo el casco antiguo en ZBE, el actual gobierno del PP ha limitado su alcance y retrasado su aplicación. Los propietarios de vehículos que paguen sus tasas en Cádiz no se verán afectados por el control de acceso.
La ordenanza municipal se publicó el pasado 26 de mayo, pero aún quedan pasos por dar. La señalética informativa se instalará a lo largo del próximo mes de agosto, según datos del gobierno local.
También está pendiente la integración del callejero y el padrón municipal al sistema informático de la ZBE, así como los trámites para adherirse al Esquema de Seguridad de la Dirección General de Tráfico para la gestión de multas.
Una vez completados estos trámites, se controlarán las matrículas y se cruzarán datos, sin sanciones hasta final de año. En el último trimestre se realizará una campaña informativa para la ciudadanía.




