La fase regular de Primera y Tercera Federación ha concluido, marcando el regreso de los jugadores cedidos por el Cádiz CF Mirandilla al Atlético Sanluqueño. Tanto el cuerpo técnico como los futbolistas vuelven con una doble decepción: el Sanluqueño ha descendido a Segunda Federación y el filial cadista, mermado tras la salida de numerosos efectivos, se ha quedado fuera de la lucha por el ascenso.
Entre finales de verano y enero pasado, el club gaditano y el Sanluqueño formalizaron el traspaso de jugadores como Rubén Domínguez, Noah, Samu Almagro, Twizard, Raúl López, Usher Lobede, Marcos Denia, Ismael Álvarez, Luis Simón y Sergio Niza. Asimismo, los técnicos Pedro Mateos y Jesús Velázquez también se unieron al proyecto sanluqueño, dejando el juvenil del Cádiz con el objetivo de intentar salvar al equipo.
Todas estas operaciones comparten un nexo común: Juan Cala. El director deportivo del Cádiz CF y copropietario del Atlético Sanluqueño se enfrenta a críticas por los resultados negativos tanto en Sanlúcar como en Cádiz, además de la percepción en parte de la afición sanluqueña de que su equipo se ha convertido en un mero filial.
El club verdiblanco ha confirmado el retorno de la mayoría de los cedidos, dejando en su plantilla solo a tres jugadores con contrato. También abandonan la entidad exjugadores del Cádiz como Kikín, Julio Cabrera o Pablo Barea.
A menos que una presencia significativa de estos canteranos se integre en el primer equipo del Cádiz CF la próxima temporada, lo cual parece improbable, la política de cesiones se considera un fracaso. No se logró el objetivo de salvar al Sanluqueño, y la contribución de muchos de los cedidos fue discreta. Además, se debilitó a un Cádiz CF Mirandilla que aspiraba al liderato y al ascenso directo en Tercera División.




