Tras tres horas de máxima tensión, España se alzó con la copa del mundo, desatando una fiesta que se extendió por toda la provincia de Cádiz pasada la medianoche. Diversos puntos de la geografía gaditana, incluyendo pantallas habilitadas en playas, plazas, una plaza de toros e incluso cines, acogieron a una marea de aficionados vestidos de rojo para seguir la final del campeonato.
La final de un Mundial, un evento que solo ocurre cada cuatro años, representa una de las citas más importantes para los aficionados al fútbol y para muchos otros que, atraídos por la magnitud del acontecimiento, siguen de cerca lo que sucede sobre el césped en las grandes ocasiones.




