La semana pasada, Navantia Puerto Real procedió a la bajada al dique de la macroestructura 300 del Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM-IS). Esta acción da continuidad a la estrategia constructiva de este buque, contratado por la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) para la Armada española.
La macroestructura, compuesta por tres bloques y con un peso de 597 toneladas, está diseñada para albergar los propulsores cicloidales Voith, cuya instalación está prevista próximamente. Además, incluirá el pedestal de la grúa de gran capacidad, la cámara hiperbárica orgánica y la cubierta de trabajo, donde se instalarán los equipos de intervención subacuática.
El nuevo BAM-IS está destinado a ser el relevo del Buque de Salvamento y Rescate Neptuno, convirtiéndose en la plataforma especializada para el apoyo y rescate de submarinos, así como la principal unidad de la Armada para operaciones de buceo. Su adquisición responde a una necesidad asociada a los submarinos S-80 para garantizar la seguridad de sus dotaciones.
Este buque será capaz de transportar un mini-submarino de rescate y realizar exploraciones e intervenciones subacuáticas con vehículos tripulados remotamente hasta 3.000 metros de profundidad. Entre sus capacidades se incluyen la intervención subacuática con mezcla de gases, reparaciones submarinas, búsqueda y localización de objetos sumergidos, y tratamiento hiperbárico de accidentes de buceo.
El BAM-IS será el primer buque de la Armada con certificación MOSHIP para actuar como buque nodriza de los sistemas de Salvamento y Rescate de submarinos de la OTAN (NATO Submarine Rescue System-NSRS) y de Estados Unidos (Submarine Rescue Diving and Recompression System). Su diseño versátil, con una cubierta de trabajo de más de 400 m², permite la integración de sistemas modulares para diversas misiones.
La construcción de este buque genera aproximadamente 1.100 empleos, de los cuales 160 son directos de Navantia, 300 de la industria colaboradora y 660 de subcontratas. Se estima que el proyecto aportará un valor añadido directo e indirecto de unos 54 millones de euros anuales a la economía, con una demanda agregada de 159 millones de euros anuales.




