La familia de Raquel García Aranda, la abogada malagueña de 32 años que permanece hospitalizada tras el trágico accidente ferroviario de Adamuz, ha encontrado un motivo de alegría con el nacimiento de su hijo, Teo. Este acontecimiento, ocurrido el pasado sábado, representa un «rayito de esperanza» en medio de la difícil situación que atraviesan, marcada por la lucha legal y la necesidad de recursos para los gastos sanitarios de Raquel.
Raquel, quien estaba embarazada de cuatro meses en el momento del siniestro, viajaba en el tren Iryo junto a su pareja, Iván, su hermana Ana y su perro. Tres meses después del accidente, su estado de salud ha mostrado una notable mejoría, aunque el camino hacia la recuperación completa es aún largo. La familia ha compartido su testimonio con ABC, destacando la fortaleza de Raquel y el impacto de la llegada de Teo en sus vidas.
Va a ser largo. Raquel necesita ayuda por lo de Adamuz y estamos en un limbo legal.
Actualmente, la familia enfrenta un «limbo legal» debido a la necesidad de obtener la curatela provisional para Raquel. Sus padres, Alberto y su esposa, llevan un mes esperando la autorización judicial de un juzgado de Málaga para poder gestionar los asuntos legales y económicos de su hija. Esta medida es crucial para que puedan personarse en el procedimiento judicial abierto en Montoro (Córdoba) por el accidente y acceder a las indemnizaciones necesarias para cubrir los elevados costes de su tratamiento.
El abogado de la familia, Daniel García Prieto, especialista en accidentes de tráfico, ha solicitado la curatela con carácter urgente. La necesidad se ha vuelto más apremiante ante la posibilidad de que Raquel reciba el alta de la UCI y requiera ser trasladada a centros privados, lo que implicaría gastos considerables que la familia no puede asumir sin el respaldo legal y económico adecuado. La aseguradora, aunque dispuesta a abonar las cantidades, necesita un marco legal para hacerlo.
“"Ha evolucionado muchísimo. Va mejorando, pero aún necesita evolucionar más."
La hermana de Raquel, Ana, bioquímica de 26 años, ha asumido un rol fundamental en la gestión familiar. Ella misma fue pasajera en el tren accidentado y sufrió secuelas en una rodilla. A pesar de la tragedia, la familia se mantiene unida y enfocada en la recuperación de Raquel, encontrando en Teo una fuente inagotable de motivación y fuerza para seguir adelante.
“"Ese niño se enterará de que tiene una madre cuando él ya tenga, digamos, conciencia, ¿no? Y no al revés."
El padre de Raquel, Alberto, ha expresado su preocupación por el futuro de su hija y la falta de apoyo institucional, con la única excepción del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, quien se ha interesado por el estado de Raquel. La familia vive al día, consciente de que los cuidados de Raquel se intensificarán, pero con la esperanza de que el nacimiento de Teo sea el impulso definitivo para su recuperación.




