Raquel García, de 32 años, se encontraba en el séptimo vagón del tren Iryo con destino a Madrid cuando descarriló y colisionó con otro convoy en el que fue el accidente ferroviario más grave de España desde 2013. En el momento del suceso, García estaba embarazada de cinco meses.
El incidente, ocurrido en enero, causó la muerte de 46 personas y dejó cientos de heridos. El tren Iryo, que transportaba a más de 300 pasajeros, sufrió el descarrilamiento de sus vagones traseros, que invadieron una vía adyacente y chocaron con un tren que se dirigía a Huelva.
García, que viajaba con su pareja Iván, su hermana Ana y su perro Boro (quien se perdió tras el accidente y fue encontrado posteriormente), intentó proteger a su mascota durante el impacto. A consecuencia del choque, sufrió una grave lesión en la cabeza y una fractura de vértebra.
Inicialmente, fue trasladada al Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y posteriormente al Hospital Regional Universitario de Málaga, donde ha permanecido en estado estable pero crítico. El servicio de salud de la Junta de Andalucía ha informado que el bebé, nacido el sábado, se encuentra en buen estado.




