La jueza encargada del caso, que ha supuesto un desafío considerable para un juzgado ya sobrecargado, continúa recabando pruebas. A la espera de los resultados de laboratorio sobre los raíles y otros materiales, así como de otras diligencias en curso y el informe técnico final de la CIAF, el foco principal se mantiene en la infraestructura ferroviaria.
La colisión de dos trenes a más de 200 kilómetros por hora en una tarde de enero ha generado un debate sobre la responsabilidad. Las autoridades han señalado la importancia de no desviar la atención de la búsqueda de los responsables de la "gravísima imprudencia" que derivó en la tragedia.
“"La penúltima ración de fango salpica al 112 Andalucía y la «negligencia», dice el ministro, de no asistir en tiempo al Alvia y haber evitado muertes."
Esta declaración contrasta con las felicitaciones iniciales a la Junta de Andalucía por su intervención. Además, se ha revelado que la dirección de las empresas ferroviarias tuvo conocimiento del incidente a los pocos segundos del choque, gracias a la alerta de la interventora del tren, lo que permitió coordinar la asistencia con los servicios andaluces.
La investigación busca determinar quién o quiénes fueron los responsables de la imprudencia, ya sea un soldador, una empresa de mantenimiento, un servicio o departamento de la empresa gestora de infraestructuras, o la cúpula del operador. Las víctimas y sus familias esperan respuestas claras y rápidas sobre lo sucedido y lo que pudo haberse evitado.




