La reducción del riego puede ser clave para la sostenibilidad del cultivo del nogal en zonas mediterráneas con escasez hídrica. Una plantación de montaña en el entorno de Sierra Nevada ha sido el escenario de un estudio que analiza los efectos de diferentes niveles de riego deficitario en la producción y calidad de las nueces.
Especialistas del IFAPA y la Universidad Miguel Hernández (UMH) investigaron el comportamiento de las variedades de nogal Chandler y Cisco bajo distintos niveles de disponibilidad de agua. Se comparó un riego completo con tres estrategias de déficit hídrico: 75%, 50% y 33% de la demanda.
La estrategia más equilibrada, que aporta el 75% de las necesidades hídricas, logró un ahorro aproximado de 1.680 metros cúbicos por hectárea, con una reducción del rendimiento del 21%. Esto demuestra una mayor productividad del agua, aprovechando mejor cada metro cúbico.
Restricciones hídricas más severas incrementaron las pérdidas de producción: el 50% de aporte redujo el rendimiento un 39%, y el 33% lo hizo un 50%. La variedad Cisco mostró mayor eficiencia y tolerancia al déficit hídrico que Chandler.
La calidad del fruto se mantuvo próxima a la del riego completo con el riego deficitario moderado. Se observaron efectos positivos en la composición nutricional, como mayor presencia de compuestos bioactivos y minerales esenciales. La estrategia del 75% también tendió a mantener o mejorar el perfil de ácidos grasos.
Por el contrario, las restricciones severas afectaron negativamente al tamaño, apariencia y aceptación sensorial de las nueces, aumentando el amargor y la astringencia.
Este estudio es relevante ante el cambio climático y la escasez de agua. El nogal, sensible al estrés hídrico, se beneficia de estrategias que reducen su consumo sin comprometer la cosecha. Aplicar el 75% de las necesidades hídricas se perfila como una alternativa viable para un cultivo más eficiente y sostenible.




