Las calles de Ohanes se han llenado de tradición, cultura y devoción con la celebración de los toros ensogados, una de las costumbres más arraigadas de la provincia de Almería. Estos festejos, que buscan ser declarados Fiesta de Interés Turístico Andaluz, congregan a miles de personas de la región y de otros puntos del país.
La jornada festiva comenzó con una misa en honor a San Marcos, seguida por la preparación de los toros para la procesión. A las 11:00 horas, el repique de campanas y el disparo de cohetes anunciaron la salida de la imagen del patrón de la iglesia, dando inicio a un recorrido de aproximadamente tres horas por las estrechas y empinadas calles del municipio.
Durante la procesión, los toros son guiados con sogas atadas a sus astas a través de las callejuelas, mientras cientos de personas corren para evitar sus embestidas y abrir paso a la imagen de San Marcos. Un momento de gran tensión y expectación es la “reverencia”, que se realiza en ocho puntos del recorrido, donde el toro es arrodillado frente al santo.
El desfile de los animales estuvo acompañado por la Charanga Yuhanis, recorriendo más de un kilómetro por el casco urbano. Al finalizar la procesión en la Plaza Miguel Vizcaíno, se lanzaron claveles de la paz desde el campanario y se repartieron roscos entre los asistentes, quienes también pudieron disfrutar del tradicional ponche y habas ofrecidos por los vecinos.
La celebración se extiende al domingo 26 de abril, con una segunda jornada idéntica que atrae a un número aún mayor de participantes. Este día, la procesión del patrón contará con el acompañamiento de la Asociación Musical PAO. Los actos previos a la festividad incluyeron una ofrenda floral de los más pequeños y la elaboración de los típicos roscos de San Marcos.
Tras los eventos religiosos y el regreso de los toros a sus corrales, la fiesta continúa en las peñas, donde grupos de ohanenses, ataviados con camisetas y pañuelos rojos, se reúnen para comer, beber, bailar y disfrutar de estos días tan esperados en su calendario festivo.




