Las proyecciones científicas del Programa Andaluz de Adaptación al Cambio Climático, elaborado por la Junta de Andalucía, señalan que el municipio almeriense de Vélez-Blanco experimentará uno de los mayores aumentos de temperatura máxima en toda la comunidad autónoma. Se estima un incremento de hasta 5,3 grados a finales de este siglo.
Este dato no significa que Vélez-Blanco se convierta en el lugar más caluroso de Andalucía, sino que será uno de los municipios donde el crecimiento térmico será más acusado en comparación con los valores actuales. Mientras otras zonas ya registran altas temperaturas, el interior norte de Almería sufrirá uno de los cambios más intensos derivados del calentamiento global.
El estudio detalla que Vélez-Blanco pasará de un incremento estimado de 0,89 grados en la primera década del siglo a una subida de 5,30 grados entre 2091 y 2100. La evolución será progresiva, con máximas superiores cada década. Este escenario sitúa al municipio junto a otros casos extremos como Úbeda (5,66 grados), Torrecampo (5,59), Colomera (5,57) o Adamuz (5,42).
Contrariamente a lo esperado, la costa de Almería presentará un comportamiento térmico distinto, con aumentos más moderados, generalmente entre dos y tres grados. La cercanía al Mediterráneo actúa como regulador natural, amortiguando las temperaturas, una influencia que disminuye hacia el interior, donde municipios como Vélez-Blanco responden de forma más intensa al cambio climático.
Los científicos aclaran que estas previsiones se refieren a un aumento de la temperatura máxima media, especialmente en primavera y verano, lo que se traducirá en olas de calor más frecuentes y episodios extremos más intensos, aunque seguirán existiendo variaciones anuales y estacionales.
Las consecuencias del incremento de la temperatura afectarán a sectores clave de la provincia. La agricultura del interior afrontará mayor estrés hídrico, aumento de la evaporación y mayores necesidades de riego, siendo los cultivos de secano los más vulnerables. La gestión del agua también cobrará mayor importancia ante la previsible mayor evaporación de embalses y acuíferos.
Los autores del estudio recalcan que estas cifras son un escenario climático basado en modelos científicos sobre la evolución de las emisiones y el calentamiento global, diseñado para que administraciones, empresas y ciudadanos puedan anticiparse a los cambios futuros.




