El exmandatario ha subrayado la capacidad de España para afrontar crisis sanitarias y ha hecho un llamamiento a la responsabilidad institucional. Ha criticado a aquellos que, a su juicio, buscan convertir la situación en un arma política, enfatizando que el país no niega sus responsabilidades y la legalidad internacional.
“"Patriotas, ayuden al Gobierno, que lo va a hacer muy bien."
Asimismo, ha recordado que hay ciudadanos españoles a bordo del crucero y ha insistido en que la acogida del barco responde a compromisos internacionales y protocolos sanitarios establecidos. Ha defendido el sistema multilateral de cooperación internacional, señalando que la normativa internacional impide negar la entrada a una embarcación por motivos sanitarios si el país receptor tiene capacidad de respuesta.
Durante su intervención, el expresidente ha criticado duramente a un partido de la oposición por intentar vincular el caso con la inmigración, calificando esta actitud de grave. Ha defendido el papel histórico de su partido en la ampliación de derechos y ha situado la cuestión migratoria como un eje moral del debate político actual, reivindicando la dignidad en el trato a los inmigrantes.
También ha denunciado lo que considera una doble moral en ciertos sectores políticos, que desprecian a las personas que vienen a trabajar y luego defienden valores cristianos. Ha calificado el concepto de «prioridad nacional» de «patraña» y ha advertido sobre los discursos que fomentan el rechazo al extranjero, defendiendo una España orgullosa de tratar con dignidad a todos sus ciudadanos.
Finalmente, ha insistido en que los problemas de los servicios públicos no se deben a la llegada de inmigrantes, sino a la falta de recursos. Ha enmarcado las elecciones autonómicas andaluzas del 17 de mayo en un debate más amplio sobre el modelo de sociedad, alertando de un posible retroceso en derechos y en el pensamiento progresista.




