El UD Almería se encuentra en un momento crucial de la temporada, con el objetivo del ascenso a Primera División al alcance de la mano. Ante esta situación, el club ha hecho un llamamiento a la unidad, instando a dejar de lado las críticas y los reproches para concentrarse plenamente en el rendimiento deportivo.
La filosofía es clara: sumar esfuerzos y remar en la misma dirección. La reciente derrota en Santander, aunque dura, se ve como una oportunidad para fortalecer al grupo. El entrenador ha asumido un papel de liderazgo, dando la cara y reconociendo los errores, lo que ha generado confianza en el vestuario.
La paz no es conformismo, es una herramienta para competir mejor. Cuando la meta está cerca, el ruido resta. Y ahora toca sumar, remar juntos y no dispararse hacia dentro.
La plantilla, descrita como "enchufada y competitiva", cuenta con jugadores preparados para dar un paso al frente. La competencia interna se considera una virtud, y el equipo se siente fuerte y fresco para el esfuerzo final. El mensaje es unánime: aparcar las críticas, cerrar filas y atacar el ascenso a Primera.
El club y el cuerpo técnico están alineados, conscientes de que cualquier fisura podría debilitar el proyecto. La consigna es no mirar atrás y mantener la ambición mientras las matemáticas permitan soñar con el ascenso. La provincia de Almería se juega mucho en este tramo decisivo.




