La Sociedad Zoológica de Londres (ZSL), la International Seakeepers Society y la Asociación Pelagics han validado un prototipo de cámara diseñado para democratizar la observación de las profundidades marinas. Este avance busca facilitar el acceso de la comunidad científica mundial a una superficie prácticamente inexplorada del planeta.
El proyecto, liderado por el Dr. Stephen Long de la ZSL, aspira a cambiar el paradigma científico actual, que depende de costosas herramientas como ROVs o sumergibles tripulados. "Queremos diseñar algo que inicialmente sea básico pero adecuado, utilizando materiales económicos e informática de código abierto", explica Long. El objetivo es producir y distribuir muchas cámaras a nivel global para que los equipos de investigación puedan explorar sus propias aguas profundas.
Las pruebas iniciales se realizaron en la playa de Almerimar, donde la cámara demostró su resistencia al agua salada. Posteriormente, desde el velero R/V Lokate de la Asociación Pelagics, se desplegó en el Seco de los Olivos, una montaña submarina a unas 12 millas náuticas al sur de Almerimar, conocida por su biodiversidad.
Se efectuaron dos inmersiones: una a 70 metros y otra a 335 metros de profundidad, superando la altura de la Torre Eiffel y la Torre de Cristal. Ambas lograron obtener imágenes del lecho marino, demostrando la viabilidad del sistema desde una embarcación pequeña y a un coste inferior a 2.300 euros.
Alexander Sánchez, coordinador de la Asociación Pelagics, calificó la prueba como "muy positiva" y destacó la importancia de la colaboración para la conservación de los océanos. "El hecho de haber grabado imágenes de las profundidades desde nuestro pequeño velero es increíble", afirmó.
El equipo científico planea mejorar el diseño para alcanzar profundidades de hasta 1.000 metros, lo que permitiría a organizaciones de todo el mundo estudiar el mar profundo, considerado la última gran frontera del planeta.




