Paz Vega consolida su carrera como directora con Ana no, su segunda película tras Rita (2024). El nuevo proyecto, presentado en el Festival de Cannes, se ambienta en la España franquista de los años 60 y se centra en la historia de una mujer de Almería.
La película adapta una novela de Agustín Gómez Arcos y cuenta con la participación de Ángela Molina en el papel principal. Según Vega, la trama narra el último viaje de una madre almeriense hacia la cárcel para dar un último abrazo a su hijo, un recorrido que es a la vez un viaje hacia su propia muerte y un proceso de autodescubrimiento.
“"Es un viaje hacia su muerte, pero también de luz y de auto descubrimiento. Conecté mucho con la novela porque es una madre que lo da todo. Me emociona mucho la fortaleza que tenemos las madres."
Vega destacó la conexión con la novela por su retrato de la fortaleza materna y por poner el foco en una mujer mayor, un personaje a menudo invisible en la sociedad actual. La elección de Almería como escenario principal subraya la conexión de la historia con una tierra marcada por la resistencia y la capacidad de emocionar desde lo cotidiano.
Además de Ana no, Vega tiene en desarrollo otro proyecto titulado Hadas, que explorará la relación entre hermanos y los sueños incumplidos, ambientado en los años 90. La cineasta prefiere ambientar sus historias en épocas pasadas, argumentando que la tecnología actual resta 'alma' a las narrativas.
En el plano personal, Vega afronta una etapa de transición marcada por su separación de Orson Salazar, padre de sus hijos, y encuentra en el cine un espacio de estabilidad para centrarse en su trabajo y construir una filmografía con identidad propia.




