La provincia de Almería ha sido testigo de un llamativo contraste meteorológico este martes. Mientras el calor continúa siendo protagonista en gran parte del territorio, con temperaturas que rondan los 30-32 grados en la capital y superan los 33 grados en el interior, un intenso chaparrón ha caído de forma muy localizada en la Sierra de los Filabres.
El aguacero ha afectado especialmente a la carretera que conduce a Bacares, dejando la calzada completamente empapada y una densa cortina de agua, como se ha podido observar en imágenes grabadas durante el episodio. Los datos de la red meteorológica AMETSE confirman la precipitación en la zona, registrando 3,3 litros por metro cuadrado en la estación de Bacares, mientras que otras estaciones de la provincia no han registrado ninguna precipitación.
Este fenómeno subraya el carácter típicamente estival y muy localizado de las tormentas en la región. En cuestión de pocos kilómetros, las condiciones climáticas pueden variar drásticamente, pasando de un ambiente caluroso y seco a concentraciones de nubosidad y precipitaciones intensas en las zonas montañosas.
La diferencia es notable al comparar los registros: mientras Bacares acumulaba lluvia, puntos como Almería capital, Huércal de Almería o estaciones del Poniente mantenían temperaturas elevadas sin precipitaciones significativas. Este episodio pone de manifiesto cómo el relieve de Almería puede generar importantes diferencias meteorológicas entre áreas cercanas, favoreciendo la aparición de tormentas puntuales por la combinación del calentamiento diurno y la inestabilidad en las montañas.




